UN RELATO DE LESBIANAS

(Hacer un video porno)

Lola abrió la puerta. Llevaba la misma ropa que el día anterior menos la toalla en el pelo,. No nos andamos con rodeos de café.

Le pregunté dónde estaba la cámara (mi nombre Maria). Me dijo en el dormitorio. -Entonces, vamos al dormitorio.

Me quité la camiseta delante de ella. Sentí su mirada pararse en mi cuerpo.

Comenzamos a besarnos tiernamente. Ella me tocaba las tetas.- Te voy a tener que atar - Le dije medio en serio medio en broma.

Lola sonrió. Le puse las manos detrás de su cintura y le pedí que las mantuviera así un ratito.

Me miró con cara de picardía. La desnudé. Pero claro, la bata se quedó cogida a los brazos.

La besé con mucha pasión, haciendo mía su boca. Luego le besé las tetas oprimiéndolas contra mi boca.

Comencé a meter su pezón entre mis labios, y lamerlos, a enloquecerme con ellos.

La agarraba de la cintura para que se mantuviera firme.

Me di cuenta que en la habitación había una banqueta. Le introduje a la largo entre las piernas de Lola

Tenía que doblar las piernas un poco, pero se mantenía de pié apretando las rodillas contra los bordes.

Yo me coloqué en el otro extremo. Su conejito quedaba delante de mi cara.

Su clítoris asomaba entre una maraña de pelos. Mi boca se dirigió hacia su vientre sin contemplaciones.

Le separé los labios con la mano y comencé a lamerle el botón, cada vez más grande.

Puse la otra mano detrás del clítoris, en toda su apertura y comencé a introducir lentamente mi dedo índice, primero un poquito, pero cada vez más, hasta meterlo entero.

Comencé a sentir los flujos que bajaban de su interior y me llenaban el dedo y la palma de la mano.

Le cogí el clítoris con los labios, y comencé a sentir su saborcillo, a la par que el índice comenzaba a moverse de arriba hacia abajo como la viela de un motor.

La viela producía en el motor sexual de Lola una excitación y calentamiento que la hacían gemir y gritar de placer y moverse rítmicamente contra la mano.

Presioné su clítoris con mi boca, y todo su sexo con mis manos. Lola lanzó un grito apagado y comenzó a convulsionarse con un ritmo lento pero de largos movimientos.

Lola se sentó en la banqueta. Nos besuqueamos y la abracé. Me pidió que la desatara. -De eso ni hablar - le dije. -Aún queda lo mejor.-

La ayudé a incorporarse y le dije que se sentara en la cama. Abrí mi bolso y saqué una de aquellas salchichas. - Te dije que no.-

Me dijo mirándome seriamente. No le contesté. Yo misma había abierto el paquete para probarlo, aunque ligeramente, la efectividad de aquello. Era divino.

- Maria, me niego en rotundo a hacer esto -. No me importaba. No gritaría, y al final aceptaría. La salchicha con vaselina que había comprado en una farmacia y comencé a pasarla por los senos de Lola.

Le presionaba con ellos, la ponía en la canal de su pecho, se la paseé por la espalda, jugando caprichosamente en sus nalgas.

Lola se negaba nerviosamente, pero yo iba lo mío. - Y ahora...- y la pasé a la zona del vientre.

La salchicha se deslizó por la ingle y la puse tomando toda la raja. Lola calló y comenzó a moverse de un lado a otro, con desesperación. No le servía de nada, ya que yo había atravesado de nuevo la bandeja entre las piernas, y me había yo colocado sentada frente a ella.

Lola sólo dejó de moverse al sentir la cabeza buscar el hueco que conducía a la vagina. -

Como te muevas se te va a romper dentro y no sé cómo te la voy a sacar

Le dije. La empujé tiernamente hacia atrás y cayó sobre la cama.

La salchicha se fue introduciendo poco a poco por la fuerza de mi mano, mientras estimulaba a Lola besándole el clítoris.

Le debió de gustar al final, ya que comenzó a balancear su cuerpo de nuevo, pero esta vez, rítmicamente, al son que le marcaba la carnosa batuta.

Cuando la salchicha estuvo oportunamente metida, comencé a meterla y sacarla, primero con las manos.

Luego, cuando Lola estaba bien abierta, la tomé entre los labios con la punta. Se me escapaba de vez en cuando. Recordé que sentía placer en el ano, y comencé a acariciárselo.

Sentía que se iba a correr, así que quise cumplir mi capricho.

Sus piernas abiertas en forma de uve, me animaban. Me bajé los vaqueros, apareciendo mi culo ante la cámara. Saqué la salchicha hasta dejar dentro sólo la cabeza, y me dediqué a empujarla hacia dentro de Lola moviendo la pelvis.

Me coloqué el otro extremo rozando mi clítoris y la mantuve así con la mano.

Comencé a hacer los movimientos pélvicos de los hombres.

Mi clítoris rozaba contra la cabeza de la salchicha mientras por el otro lado, la salchicha entraba y salía dentro de Lola con violencia. Lola se corrió entre gemidos y roncos chillidos.

Yo para correrme, me incorporé y caí de rodillas sobre la cara de Lucía, que comprendió lo que quería y se dedicó a comerme la almeja hasta que me corrí. A todo esto, la salchicha permanecía clavada en Lola

Me tumbé a su lado y estuve acariciando lentamente su cuerpo mientras me pedía que la soltara.

La besé tras vestirme y le dije que me iba. Me suplicó que no la dejara así. Me queria hacer la dura para asustarla y enpece salir de la habitacion pero al rato como la vi muy seria entre le quite la salchicha y poco a poco acariciandola volvio a reir y asi termino el video porno.